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VIRGEN DE MONTEMAYOR

El sábado de Romería, lluvia y alegría

El sábado de Romería, lluvia y alegría

El segundo día de la Romería de Montemayor 2010 comenzó con un incremento de la nubosidad, que presagiaba la presencia próxima de la lluvia. Aún así, no sería hasta la media noche cuando haría acto de presencia.

A las 13:00 horas las campanas de la ermita repicaban y el porche del templo se llenaba de moguereños en torno al Simpecado de la Matriz, su Junta de Gobierno y sus Mayordomos para recibir de forma oficial a las Hermandades Filiales. Entre cantes, cohetes y un ambiente en el que se respiraba la alegría y la emoción por el reencuentro, las hermandades de Sevilla, Huelva, Punta Umbría, Madrid, Arahal, Lucena del Puerto y Campofrío - La Dehesa de Riotinto desfilaron ante la ermita de la Virgen. Los vivas a su Titular sonaban sinceros y salidos del corazón. Destacar el estreno del nuevo Simpecado de la hermandad filial de Arahal, una obra del bordado en oro realmente sobresaliente que sorprendió a todos los presentes. La pintura que presenta también es diferente a las del resto de Simpecados de Montemayor, en tanto que representa un primer plano de la Patrona de Moguer y de su Hijo (ver foto superior). Hubo recuerdos para la hermandad filial de Villamanrique de la Condesa, que desde hace algunos años no ha podido peregrinar hasta el coto moguereño.

Por la tarde, las distintas misas de las Filiales ante la Virgen. Empezó el turno por las hermandades de Sevilla y Campofrío, seguidas por las de Huelva, Madrid y Lucena del Pto, finalizando las de Punta Umbría y Arahal.

Y ya por la noche, la lluvia deslució uno de los actos más bellos de la Romería. Nos referimos al multitudinario Rosario de Antorchas, en el que participan las hermandades filiales, la Matriz y todos los devotos que lo deseen. Cuando la cruz de guía se hallaba ya cerca de la explanada de la noria, un chaparrón repentino obligó a los cientos de participantes a refugiarse en los chozos y casas de hermandad cercanas. Pero eso sí, el Rosario terminó de rezarse dentro de la ermita y, a su conclusión, la gran colección de fuegos artificiales que se quemó alumbraron el cielo de Montemayor.

Como es habitual, fue esta noche la que tuvo una mayor animación en el recinto, con la llegada de miles de personas que llenaron calles, caminos y chozos hasta altas horas de la madrugada a pesar del frío.

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